La publicidad es algo común en nuestras vidas. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos continuamente en contacto con la publicidad, bien sea en una valla publicitaria en la carretera, un anuncio o incluso la típica pegatina de cerrajero o electricista en el ascensor… son tantos los mensajes que nos llegan, que en muchas ocasiones ni nos paramos a pensar que anuncian, simplemente con ver el logo de la empresa, sabemos lo que nos quieren vender.
En esta ocasión queremos hablaros de una publicidad no tan
perceptible, una publicidad en la que en una primera vista no nos fijamos y que
debemos de estar atentos para poder percatarnos de ella, es la publicidad
subliminal.
Un mensaje subliminal, sirve para que las personas capten
inconscientemente mensajes ocultos tras los anuncios, programas, películas… va
más allá de los límites de la percepción ya que nosotros no somos capaces de
verlo, pero nuestra mente si.
El nacimiento de la publicidad subliminal tal y como hoy la
conocemos se remonta al año 1957, cuando el especialista en investigación de
mercados James Vicary, introdujo las frases “Eat Popcom” (Come palomitas) y “Drink
Coca-Cola” (Bebe Coca-Cola) durante una película. Ambas frases aparecían
impresas en un único fotograma y su duración era la suficientemente larga para
que el espectador las leyera de manera inconsciente, pero demasiado breve para
que éste se percatara de ello.
Vivimos en una sociedad consumista donde la publicidad esta a la orden del día, las empresas solo quieren enriquecerse cada día más y no se ponen límites a la hora de promocionarse o vender. Creemos que deberían de existir límites y que cada uno sea libre de elegir que es lo que quiere y que no.
¡Qué no os timen!
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